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domingo, 3 de julio de 2011

La Operación Castigo: El osado ataque inglés a las presas del Ruhr



Avro Lancaster de la RAF
Durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial, el Comando de Bombardero de la Real Fuerza Aérea trató de atacar las presas alemanas del Ruhr. Es de esta idea que surge la Operación Castigo (chastise). Se pensaba que un ataque de esa naturaleza tendría consecuencias palpables sobre la producción de energía eléctrica, a la vez que inundaría grandes zonas de la región. Al evaluar la viabilidad de la misión, se encontró que ataques múltiples con un alto grado de exactitud serían necesarios. Debido a que estos ataques tendrían que llevarse a cabo en contra de una fuerte resistencia enemiga, el Comando de Bombarderos los desestimó como poco prácticos. No obstante, Barnes Wallis, quien se dedicaba al diseño de aviones en Vickers, ideó un enfoque diferente para la destrucción de las presas.
Presa de eder despues del ataque

La primera propuesta de Wallis implicaba la utilización de una bomba de 10 toneladas. Esta idea presentaba el problema de que en esa época no existían aviones capaces de llevar esa carga, por lo que tuvieron que considerarse otras posibilidades. La teoría de que una pequeña carga podría romper las presas si era detonada bajo el agua se descartó inicialmente por la presencia de redes anti-torpedo en los embalses. Al expandir ese concepto, Wallis empezó a desarrollar una bomba cilíndrica diseñada para rebotar a lo largo de la superficie del agua antes de hundirse y explotar en la base de la presa. Para lograr esto, la bomba tenía que hacerse girar hacia atrás a 500 rpm antes de caer al agua desde poca altura.
Presa de Eder antes del ataque

Al impactar la presa, el giro de la bomba le permitiría rodar hacia abajo por la superficie del concreto antes de explotar bajo el agua. La idea de Wallis se presentó al Comando de Bombarderos y después de varias conferencias fue aceptada el 26 de febrero de 1943. Mientras que el equipo de Wallis trabajaba para perfeccionar el diseño de la bomba de rebote, el Comando de Bombarderos asignó la misión al Grupo 5. Para la misión, una nueva unidad, el Escuadrón 617, fue creada al mando del Comandante Guy Gibson. Con base en Scampton, justo al noroeste de Lincoln, los hombres de Gibson recibieron los nuevos bombarderos Avro Lancaster Mk.III modificados.
Presa de Mohne antes del ataque

Bautizados como los B Mark III especial (tipo 464 Provisioning), los bombarderos del escuadrón 617 perdieron gran parte de la armadura y el armamento defensivo, para reducir su peso. Además, las puertas del compartimiento de bombas fueron retiradas para permitir la instalación de las muletas especiales cuya función era sostener y hacer girar la bomba de rebote. A medida que la planificación de la misión progresaba, se decidió atacar las presas de Möhne, Eder y Sorpe. Gibson entrenó a sus pilotos en vuelo nocturno de baja altura, mientras se llevaban a cabo esfuerzos para encontrar soluciones a los problemas técnicos del ataque.
Presa de Mohne despues del ataque

El primer problema era garantizar que la bomba fuera lanzada a una altitud precisa y a la distancia correcta de la presa. Para la primera cuestión, dos luces se instalaron en cada aeronave de tal manera que en la medida en que ambos rayos de luz se encontraran en la superficie del agua, los atacantes sabrían que estaban a la altura correcta. Para poder conocer la distancia de la presa, se instaló un dispositivo especial en los aviones que utilizaba las torres en cada presa para determinar la distancia. Con estos problemas resueltos, los hombres de Gibson comenzaron a realizar vuelos de prueba sobre embalses en toda Inglaterra. Después de su prueba final, las bombas de rebote fueron entregadas el 13 de mayo, con el propósito de llevar a cabo la misión  cuatro días más tarde.
Escuadrón 617

Despegando en tres grupos la noche del 17 de mayo, los hombres de Gibson volaron a una altura de alrededor de 100 pies para eludir el radar alemán. En el vuelo de ida, la formación Gibson 1, que constaba de nueve Lancasters, perdió un avión en ruta a la Möhne cuando fue derribado por cables de alta tensión. La formación Gibson 2 perdió casi todos sus aviones mientras volaba hacia Sorpe. El último grupo, Gibson 3 sirvió como una fuerza de reserva, por lo que tres de sus aviones fueron desviados a Sorpe para compensar las pérdidas. Al llegar a Möhne, Gibson dirigió el ataque con éxito y lanzó su bomba.
Bomba de rebote

Gibson fue seguido por el ataque del Teniente de Vuelo John Hopgood cuyo avión fue averiado por la explosión de su bomba y se estrelló. Para apoyar a sus pilotos, Gibson realizó varios vuelos hacia atrás para atraer el flak antiaéreo alemán, mientras los demás aviones atacaban. Después de un ataque exitoso del Teniente de Vuelo Harold Martin, el líder del escuadrón Henry Young fue capaz de romper la presa. Con la presa de Möhne destruida, Gibson dirigió el vuelo a Eder en sus tres aviones restantes, enfrentando un terreno complicado que dificultó el bombardeo. Finalmente, el oficial Leslie Knight tuvo éxito y logró romper el concreto de la presa con su ataque.
Operación Castigo

A pesar de que la formación Gibson 1 logró sus objetivos exitosamente, la formación 2 y sus refuerzos continuaban enfrentando problemas. A diferencia de Möhne y Eder, la presa de Sorpe era de tierra en lugar de mampostería. El área estaba cubierta de densa niebla, pero al estar indefensa, el Teniente de Vuelo Joseph McCarthy fue capaz de realizar 10 vuelos antes de lanzar su bomba. No obstante haber dado en el blanco, la bomba sólo dañó la cresta de la presa. Dos aviones de la Formación 3 atacaron también, pero no fueron capaces de infligir un daño sustancial. Los otros dos aviones de reserva fueron dirigidos a objetivos secundarios en Ennepe y Lister. Mientras que Ennepe fue atacado sin éxito (este ataque pudo haber golpeado la presa Bever por error), Lister escapó ileso, debido a que el avión del oficial Warner Ottley fue derribado de camino a dicha presa. Otros dos aviones se perdieron durante el vuelo de regreso.
Escuadrón 617

La Operación Castigo tuvo un costo de 8 aviones del Escuadrón 617, lo que representó 53 muertos y 3 capturados. Los ataques exitosos efectuados contra las presas de Möhne y Eder liberaron 330 millones de toneladas de agua en la cuenca del Ruhr occidental, reduciendo la producción hidroeléctrica, de alimentos y produciendo la inundación de grandes cantidades de tierras de cultivo. Además, más de 1,600 personas perdieron la vida, entre ellos cientos de trabajadores provenientes de los  países ocupados y prisioneros de guerra soviéticos.
Presa Mohne

Los dos golpes directos a la presa de Möhne dieron lugar a una brecha de alrededor de 250 pies de ancho y 292 pies de profundidad. Un torrente de agua de alrededor de 32 pies de altura viajó alrededor de 15 mph y se extendió por los valles de los ríos Ruhr y Möhne. Algunas minas subterráneas se inundaron, 11 pequeñas fábricas y 92 casas fueron destruidas, mientras que 114 fábricas y 971 casas sufrieron daños. Las inundaciones destruyeron unas 25 carreteras, vías de ferrocarril y puentes. Las aguas de la inundación se extendieron a 50 millas de la presa. Los estimados muestran que antes del 15 de mayo de 1943 la producción de agua en la cuenca del Ruhr fue de 1 millón de toneladas, cifra que se redujo a una cuarta parte después del ataque.

La pérdida de energía hidroeléctrica fue el mayor impacto de la operación, por tener consecuencias en la producción de armamentos del Ruhr. Dos centrales eléctricas (que producían 5,100 kilovatios) asociadas con la presa fueron destruidas y otras siete resultaron dañadas. El resultado final fue una pérdida de energía eléctrica en las fábricas y en muchos hogares de la región durante dos semanas.
Operación Castigo

Después de la operación Barnes Wallis escribió: "Alemania no se podrá recuperar por varios años de este golpe." Sin embargo la Operación Castigo no tuvo el efecto militar que en ese momento se creía. Al 27 de junio, la producción total de agua fue restaurada, gracias a un sistema de bombeo de emergencia que había sido inaugurado el año anterior, y la red eléctrica fue restablecida a plena capacidad.

En su libro “Dentro del Tercer Reich”, Albert Speer expresó su desconcierto con los ataques, debido a que el éxito de los ingleses se vio empañado por el fracaso de los aliados en llevar a cabo ataques adicionales durante la reconstrucción de las presas.
Diagrama del ataque

Con mucho, el efecto más grande y el más inesperado fue el registrado sobre la producción de alimentos en Alemania. El valle del Ruhr era una importante fuente de alimento para Alemania. Grandes áreas de tierra cultivable se quedaron inutilizables y un número enorme de animales de granja murieron. Esto tuvo un efecto negativo inmediato en la moral alemana. Además, las imágenes de las presas rotas demostraron ser de gran utilidad como propaganda de los aliados.
Sistema para determinar la altura de los aviones 

A pesar de que los planificadores británicos estaban satisfechos con los resultados, los  mismos no fueron de larga duración. Así, a fines de junio, los ingenieros alemanes habían restablecido completamente la producción de agua y la energía hidroeléctrica. A pesar de que la ventaja militar fue efímera, el éxito de las incursiones proporcionó un impulso a la moral británica y sirvió como refuerzo al Primer Ministro Winston Churchill en las negociaciones con los Estados Unidos y la Unión Soviética.

Por su papel en la misión, Gibson fue condecorado con la Cruz Victoria, mientras que los hombres del Escuadrón 617 recibieron una combinación de cinco Ordenes de Servicio Distinguido, diez Cruces de Vuelo Distinguido, doce Medallas de Vuelo Distinguido, y dos Medallas de Galantería.

Para conocer más/Fuentes:


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