King Tiger WSS

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viernes, 6 de agosto de 2010

Personajes que hicieron historia: Michael Wittmann

Dossier: Michael Wittmann

Michael Wittmann
Michael Wittmann, figura que personifica la esencia del blitzkrieg o guerra relámpago en la Segunda Guerra Mundial, nació el 22 de abril de 1914 en la pequeña aldea de Vogelthal, Landkreis Beilngries, en Baviera. Su padre fue Johann Wittmann, agricultor local y su madre se llamó Ursula. La juventud del joven Michael es bastante normal y crece junto con su hermano Johann y sus tres hermanas, Franziska, Anni y Theresa.

Michael terminó sus estudios en 1930, a la edad de 16, época en que fue a trabajar en la granja de su padre. En esos años, Michael desarrolló un fino instinto como cazador, debido a su oportuna introducción a la caza, actividad esencial a fin de garantizar la comida sobre la mesa familiar, sobre todo durante las épocas en que escasea la misma durante la década de 1920 y comienzos de 1930.

Un año y un día después de la llegada al poder de Adolf Hitler, la vida de Michael Wittmann sufre un cambio radical. El 1 de febrero de 1934, a la edad de 19, Wittmann decide unirse a la rama Benediktbeuren del Servicio Voluntario del Trabajo (Freiwillige Arbeitsdienst o FAD), que más tarde se convirtió en el Servicio de Trabajo del Reich (Reich Arbeitsdienst o RAD). El RAD, al igual que muchas otras organizaciones similares que brotan en Alemania en ese momento, pone mucho énfasis en la cooperación y el trabajo en equipo.

El 30 de octubre de 1934 Michael Wittmann se integra por dos años en el ejército, y fue asignado a la 10 Kompanie del 19 Regimiento de Infantería, con sede en Arnulf, en la ciudad bávara de Freising, cerca de Munich.

Al igual que muchos de sus compañeros, Wittmann quedó inmediatamente fascinado al interaccionar con los vehículos de combate blindados Panzer. Fue durante un curso militar antitanque, en el que aprendería sobre los puntos fuertes y débiles de los tanques.

A los 22 años, Wittmann no tuvo dificultad alguna para cumplir los requisitos necesarios para incorporarse a la Allgemeine SS, división de la SS que más adelante tendría funciones políticas y administrativas.
             Michael Wittmann
Su formación inicial fue la de tripulante de un vehículo blindado, y como parte de esta capacitación fue destinado servir en los vehículos ligeros de reconocimiento.
Con el estallido de la Guerra en septiembre de 1939, Wittmann tuvo su primera experiencia de combate. Ya para esa fecha sus superiores apreciaban sus capacidades y liderato.

Operación ‘Barbarossa’

La invasión alemana de la URSS, denominada operación ‘Barbarossa’ iniciada el 22 de junio de 1941, es uno de los momentos decisivos de la historia europea en la medida en que eleva el conflicto a una nueva dimensión. De este tremendo conflicto saldrá una nueva clase de héroes en ambos bandos.

Durante el invierno de 1941-42 los alemanes entraron en contacto con el arma secreta rusa: el invierno. Las lluvias de otoño crearon masivos lagos de fango viscoso, los meses siguientes ven una caída brutal de las temperaturas y se avecinan tremendas tormentas de nieve. Como resultado de la excesiva confianza de Hitler y el mando alemán, los soldados alemanes no están preparados para esto, inadecuadamente equipados para luchar en condiciones tan extremas. Los casos de congelamiento y gangrena se suceden, causando no pocas muertes.

A principios de Abril de 1943, el SS Untersturmfuhrer Michael Wittmann recibe el mando de su propio Tigre I asignado al 3er Pelotón. Sus compañeros fueron Max Merten, Hans Hold, Jurguen Brandt y Kurt Sowa. La compañía consistía en 24 vehículos: 17 Tigres, dos vehículos de mando y cinco Panzers III, que formaban el pelotón ligero. A finales de Abril y principios de Mayo las nuevas tripulaciones fueron entrenadas por Wittmann y su antiguo amigo de las unidades de asalto Stug III, Helmut Wendorff. A finales de Mayo la compañia fue renombrada como 13ª Compañia Pesada del Regimiento Panzer de la LSSAH, al mando del SS Hauptsturfuhrer Kling. El número 13 fue pintado en las torres de los vehículos recién camuflados de toda la compañia, recibiendo el tigre de Wittmann el numero 1331 (13 por la Compañía, 3 por el pelotón y 1 por la posición de Comandante de Pelotón).

Kursk

Ya para el 1943 el acertado avance y la toma de Kharkov por los alemanes deja una saliente creado por la retirada soviética en torno al área clave de Kursk. Por ello, se planea aniquilar la saliente atacando tanto por el norte como por el sur, uniéndose los dos Grupos de Ejercito Centro y Sur, sellando la línea de combate y restableciendo la ventaja alemana. La LSSAH, junto a la División Das Reich y la Totenkopf se reorganizan para atacar hacia el norte y el este para avanzar luego sobre Kursk.

El primer día del ataque, el Día "X", (5 de Julio de 1943), los 11 tigres bajo el mando del SS-Hauptsturmfuhrer Kling marcharon hacia el norte, cerca de su punto de partida en Bykovka, con instrucciones de abrirse camino a las defensas soviéticas localizadas al sur y sudeste de la ciudad. Las fuerzas enemigas, que consistían en lanzallamas, armas antitanques y tanques T-34, estaban bien organizadas y esperaban el ataque.

Apenas iniciado el ataque, el tigre de Wittmann destroza dos T-34, y los demás tigres despachan a los antitanques y al resto de los T-34 del enemigo, retirándose los sobrevivientes rápidamente. Durante ese día el cargador del tanque, Koch, fue herido por metralla en la cabeza, siendo reemplazado por el SS-Panzerschutze Max Gaube. El tigre de Wittmann, fue dañado al pisar una mina, siendo remolcado a un lugar seguro. A pesar de todo, ese día Wittmann y su tripulación destruyeron 15 cañones, 8 tanques y 7 cañones antitanques.
       Michael Wittmann
Como era de esperarse, los combates adquirieron una intensidad desesperada. Durante los cuatro días siguientes, Wittmann y su tripulación (el artillero "Bobby" Woll, el conductor Siegfried Fuss, el cargador Max Gaube y el operador de radio Karl Lieber) destruyeron 30 tanques enemigos y 28 cañones antitanque.
  
Durante la mañana del 12 de Julio se estaba preparando la que sería la batalla de tanques mas grande de la historia, y quizás el momento decisivo de la guerra; alrededor de 2,000 vehículos blindados convergen en una saliente al sur de Kursk: Prokhorovka. El resultado de la batalla se inclinó hacia el bando soviético y su superioridad numérica, cuando las formaciones alemanas se encontraron siendo superadas por las oleadas de T34/76 y KV soviéticos. Así pues, con la batalla marchando hacia un final inevitable, el 14 de Julio la compañía de tigres de Wittmann se encontraba reducida a 5 de los 9 tanques que tenía al comienzo. Se perdieron muchos hombres y vehículos y a pesar de los éxitos de los Tigres, Kursk todavía estaba en manos soviéticas. A pesar de los logros de Wittmann y los suyos no se había logrado la victoria. Sencillamente, el plan de cerrar la saliente había fallado. Los alemanes pagaron un alto precio por su fracaso en Kursk, y la derrota señaló el final de cualquier posible esperanza de victoria, quedando en el proceso destruidas gran parte de sus formaciones acorazadas.

La vuelta de Wittmann a casa en la primavera de 1944 era el principio de un nuevo capitulo en lo que ya era una ilustre carrera, adorado como un héroe nacional por sus compatriotas, que era continuamente entrevistado por los periódicos alemanes y no era raro ver alguna fotografía de él en primera plana y a toda página. La maquina de propaganda siguió centrada en este joven guerrero de las Waffen-SS.

Normandía(Francia)

El desembarco aliado en Normandía el 6 de Junio de 1944 y la creación del esperado frente del oeste motivaron la vuelta al combate de Wittmann. La unidad de Wittmann y la 2da Compañia, reforzada y lista para el combate, fueron enviadas rápidamente al área de Normandía desde su base vía Paris. La ruta que tomaron era algo precaria, y pronto vieron como la compañía era víctima de los ataques aéreos aliados, perdiendo la vida cinco hombres a causa de los mismos.

Villers-Bocage

Lo que ocurrió durante la mañana del 13 de Junio de 1944 en y alrededor de la ciudad normanda de Villers-Bocage pasó a ser una de las hazañas mas legendarias de la Segunda Guerra Mundial.

Tras los desembarcos del Día D, los aliados habían avanzando profundamente hacia el interior. Una semana después de los desembarcos, el 13 de junio, los aliados estaban a las puertas de Caen, atravesando las defensas alemanas, que se derrumbaban, bajo la cobertura de la masiva superioridad aérea aliada. Esa mañana se ofrecía la posibilidad de cercar a la División Panzer Lehr, cuyos flancos estaban al descubierto.
       Michael Wittmann y su King Tiger
Clave para el plan aliado era la carretera principal hacia Caen, y la colina 213 (también conocida como Punto 213). A mitad del camino estaba la pequeña localidad de Villers Bocage. Los aliados desconocen por completo que les espera Wittmann y su Tigre. Pese a que el comandante aliado, Teniente Coronel Arthur Vizconde Cranleigh, había pedido tiempo para llevar a cabo un adecuado reconocimiento de la zona, su petición fue ignorada para no perder tiempo y seguir presionando al enemigo. Esta decisión iba a tener funestas consecuencias para los aliados.

La mañana, 13 de junio de 1944

En la mañana del 13 de junio, los comandantes de las unidades Panzer de la División LSSAH se reúnen con el lider de la División, 'Sepp' Dietrich, para discutir el plan de acción. El sentimiento general era que los aliados estaban a punto de lanzar un gran ataque con el objetivo de flanquear a la División Panzer Lehr. Se llegó a la conclusión de que el objetivo sería Villers Bocage y la colina 213, que se encuentra en la encrucijada norte de la ciudad. Así, el escenario queda establecido para lo que era esencialmente una simple carrera para la supremacía táctica. Nadie fue capaz de predecir los acontecimientos que iban a seguir. En forma desinteresada, Wittmann sugirió realizar un reconocimiento de la zona circundante, un plan que su comandante aceptó al instante.

Wittmann sólo debía efectuar una simple comprobación de los movimientos del enemigo en la zona alrededor de Villers Bocage, que había sido considerada por Dietrich como fundamental. Wittmann salió hacia Villers Bocage, en o alrededor de las 6 am, moviéndose con cautela junto a una zona boscosa con el fin de evitar ser avistado desde el aire.

Wittmann observó lo que parecía un inacabable convoy de vehículos aliados de diversos tipos a lo largo de la carretera y en dirección de Villers Bocage, hacia la colina 213. Resultó que estos vehículos eran el principal elemento de una unidad blindada británica, el 4th County of London Yeomanry (CLY) (Sharpshooters), parte de la 22 Brigada Acorazada de la 7ma División Acorazada 'Desert Rats'.

Esta oportunidad planteaba un dilema para Wittmann; por una parte siente claramente que esta situación era demasiado buena para dejarla escapar. Por otra parte, todo contacto por radio con el mando sería interceptado al instante. Más fundamentalmente, Wittmann observó que había pocas fuerzas alemanas en las inmediaciones, y que la columna británica habría tenido una ruta clara y sin obstáculos a Caen. Él mismo tenía sólo seis tigres I a su disposición: Es en este momento Wittmann decidió actuar por su cuenta. Sobre esto recordará:

‘... La decisión fue muy, muy difícil. Nunca antes había estado tan impresionado por la fuerza del enemigo como lo estuve a ver estos tanques. Pero yo sabía lo que tenía que hacer y tomé la decisión de atacar al enemigo.’

Tras su regreso de Villers Bocage más tarde, Michael Wittmann le quitó importancia a la acción y la describió como un simple paseo a lo largo de la columna. En realidad, dista mucho de ser este sencillo ejercicio. Al ver la aparentemente inacabable columna británica, Wittmann enfila directamente su Tigre dirigido hacia los vehículos estacionarios del Escuadrón 'A' del 4 CLY, lanzando una andanada de fuego. Si se hubiera tratado de cualquier otro comandante y no de Wittmann, y de haber estado al mando de cualquier otro vehículo que no fuera el tigre I, el ataque hubiera podido parecer una locura.

En total, unos 15 vehículos y dos cañones antitanques son reducidos a despojos ardientes, seguidos por tres tanques ligeros Stuart.

No conforme con ello, Wittmann continuó su implacable avance, rodando hacia el oeste hacia el centro de Villers Bocage. Sólo un pequeño número de vehículos enemigos había logrado escapar de la carnicería inicial, entre ellos los restantes tanques cromwell del cuartel regimental del 4 CLY, comandado por el Capitán Patrick Dryas, que se había ocultado en una apartada calle lateral. En este momento, el Escuadrón 'B' estaba alertado de la presencia de los tigres.

En total, Wittmann destruye 21 tanques enemigos y un número sin especificar de transportes de tropas. Sin duda, una de las hazañas mas asombrosas durante la guerra, habiendo aniquilado un avance enemigo prácticamente solo.

La última batalla

El 8 de agosto los aliados lanzaron otro ataque para sellar la bolsa de Falaise: la Operacion "Totalize". En este momento, Wittmann y su compañía fueron incorporados a la 12.SS Pz.Gren.Div Hitlerjugend, una nueva división consistente en antiguos miembros de las Juventudes Hitlerianas y al mando del legendario Kurt "Panzer" Meyer. La tripulación de Wittmann consistía en el SS-Unterscharfuhrer Karl Wagner (artillero), el SS-Sturmmann Gunther Weber (cargador), el SS-Unterscharfuhrer Heinrich Reimers (conductor) y el SS-Sturmmann Rudi Hirschel (operador de radio y artillero). Su Kampfgruppe tenía un total de alrededor de 60 vehículos y Wittmann tenia bajo sus ordenes solo 8 tigres en servicio, frente a los 600 tanques aliados que iban a participar en la Operación "Totalize".

La tarea de Wittmann era la de atacar Cintheaux, que se encontraba en la N158 entre Caen y Falaise, y ocupar las alturas al norte. El tigre de Wittmann se puso en camino a las 12:30 horas y después de avanzar un trecho de la ruta, se encuentra con un grupo de Shermans de la 4ta Division Acorazada Canadiense, que avanzaba hacia Cintheaux. Según algunos de sus compañeros, esa mañana Wittmann había estado nervioso e indeciso. Con sus poderosos cañones de 88 mm, los tigres comenzaron a destrozar a la columna enemiga, ansiosos de alcanzar su objetivo.

Lo que pasó esa mañana es todavía materia de conjetura, pero hay varias versiones. Una de ellas, la más probable, es que Wittmann y su tigre se encontraron rodeados en las afueras de los bosques cerca de Cintheaux y que sufre algún impacto que destruye el mecanismo de las cadenas, lo que, según los informes, sucede alrededor de las 12:47 horas. A las 12:55 horas, el SS-Hauptscharfuhrer Hans Hoflinger, de la 2da Compañia, había visto el tigre de Wittmann inmovil, pero todavia intacto; sin embargo ni Hoflinger ni el médico militar, el SS-Hauptscharfuhrer Wolfgang Rabe, fueron capaces de alcanzar el vehiculo de su comandante y fueron forzados a retirarse.

Poco tiempo después la torre del Tigre 007 de Wittmann sale despedida del casco, sin duda alguna por el resultado de una explosión interna causada por la munición de a bordo y el combustible. Una hora antes del atardecer del 8 de Agosto de 1944, Michael Wittmann y su tripulación fue considerada desaparecida en acción.

La muerte de Michael Wittmann el 8 de agosto de 1944 bien se pudo haber evitado; pues se dice que él no tenía que haber acompañado a los demás tigres, pero debido al hecho de que el SS-Hauptscharfuhrer Franz Heurich, recien ascendido al mando de la 3ra Compañía, carecía de la experiencia necesaria en el campo de batalla, Wittmann decide acompañarlo, tras exclamar la famosa frase que quedaría para siempre grabada en la mente de todos los que componian la Leibstandarte, desde el simple soldado hasta Deitrich: ‘¡Debo ir con ellos!’

Por razones obvias, Wittmann recibió múltiples condecoraciones, medallas y honores durante su carrera militar, entre las cuales se distinguen la Cruz de Hierro Primera Clase y la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas. El total de tanques aliados destruidos por su Tiger I fue de alrededor de 140. A esto hay que sumarle alrededor de 132 cañones antitanque. Sus restos descansan en el cementerio militar alemán de La Cambe y su tumba es una atracción turística.

Lo cierto es que para evaluar la impresionante carrera de Michael Wittmann hay que distanciarse de la noción tradicional de que tanto él como su compañeros de batalla eran crueles asesinos nazi. Esas ideas primitivas tenían apoyo y cierto grado de justificación en el conocimiento histórico disponible (o no disponible) para las masas de las primeras ¾ partes del siglo pasado, sin embargo, los estudiosos de la Segunda Guerra Mundial que tenemos acceso a las abundantes fuentes de información disponibles en el siglo XXI tenemos el deber de evaluar las acciones de militares como Wittmann con sumo cuidado, a la luz de la totalidad de los hechos y sin pasiones.

Si bien es cierto que el régimen nazi cometió crímenes inimaginables contra la humanidad, no es menos cierto que dentro las filas del ejercito alemán tradicional y de la Waffen SS se integraron combatientes como Wittmann, de probado valor y profesionalismo. El hecho de que los ideales y aspiraciones del nazismo por poco llevan a la civilización europea al colapso, no puede ser razón para dejar de reconocer las proezas en el campo de batalla de sus tropas en el estricto sentido militar.

Pensar de otra manera, menospreciando las proezas en el campo de batalla de todo aquel combatiente del ejercito alemán y de las Waffen SS, no solo es una incorrección histórica sino que tiene el efecto de menospreciar, de igual manera, las proezas de los soldados aliados que los derrotaron, muchos de los cuales dieron su vida en el proceso.

Para conocer más:

Patrick Agte
Franz Kurowski, David Johnston



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