King Tiger WSS

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sábado, 26 de enero de 2013

Las múltiples muertes del SS Obergruppenführer Hans Kammler


Dossier: Dr. Hans Kammler

El General Dr. Ing. Hans (Heinz) Friedrich Karl Franz Kammler continua siendo al día de hoy una de las figuras más enigmáticas del Tercer Reich. Hijo del Oberleutnant de Infantería del Real Ejército Prusiano Franz Kammler y su esposa María nee Steinhausen, perteneció a la religión protestante hasta el 1932, y luego se declaró "gottgläubig". Se casó el 14 de junio ​​de 1930 con Jutta Carla Anna Horn, integratnte del NSV, NS-Studentenbund y NSBDt, con quien tuvo dos hijos varones y cuatro hijas. Ingresó al NSDAP el 1 de marzo de 1932.

Entre sus más conocidas tareas profesionales se encuentra la planificación y construcción de los crematorios y otras instalaciones de Auschwitz-Birkenau, entre el 1941 y el 1943, facilidad que visitó en una gira de inspección junto a Himmler el 17 de julio de 1942; la demolición de las estructuras que permanecían en el antiguo Gueto de Varsovia durante el verano de 1943; y la supervisión de los proyectos V. Kammler fue descrito por Heinz Höhne en la “Orden de la Calavera” como uno de los carreristas más inescrupulosos dentro de la SS. Su ambición era anormal incluso para los estándares de las SS. Esto lo llevó a supervisar la construcción de las rampas para los cohetes V con la misma atención al detalle con que inspeccionó las estructuras de Auschwitz. Con el tiempo se convirtió en un Obergruppenführer, pero a pesar de su elevada posición se dice que no guardaba lealtad a la SS, para él la orden no era más que una escalera para su propio progreso.


Kammler era admirado por sus contemporáneos. En su diario del día 3 de abril de 1945, el Reichsminister Dr. Goebbels escribió: "El Führer ha mantenido conversaciones muy prolongadas con el Obergruppenführer Kammler, quien ahora tiene la responsabilidad de  reformar la Luftwaffe. Kammler está trabajando de manera excelente y grandes esperanzas están puestas en él." Una anécdota que pudiera revelar su naturaleza de desapego ideológico a la SS ocurrió en marzo de 1945, con las fuerzas estadounidenses avanzando a través de Alemania. Los trabajadores forzados que habían trabajado en los proyectos V en el campo de concentración Dora-Mittelbau iban a ser ejecutados por ser un riesgo de seguridad. Se cree que la orden de ejecución fue recibida por Kammler, pero él no cumplió con ella.

El 9 de julio de 1948, la viuda de Kammler solicitó al tribunal que su marido fuera declarado muerto a partir del 9 de mayo de 1945. Ella incluyó una declaración jurada, con fecha del 8 de mayo de 1948, realizada por el conductor de Kammler, el SS-Oberscharführer Kurt Preuk, donde según él, había visto personalmente el cadáver de Kammler, en adición de haber estado presente en su entierro el 9 de mayo de 1945. Consecuentemente, la Corte de Distrito de Berlín-Charlottenburg declaró oficialmente la muerte de Kammler el 7 de septiembre de 1948, en el caso 14.II 344/48, ocurrida el 9 de mayo de 1945. No obstante, en otra declaración jurada, con fecha del 16 de octubre de 1959 relacionada a un asunto de indemnizaciones por muerte, Kurt Preuk indicó que la fecha de la muerte fue alrededor del 10 de mayo de 1945, pero que él no estaba al tanto de la causa de la muerte. El 7 de septiembre de 1965, un asistente de tiempo de guerra de Kammler, llamado Heinz Zeuner, declaró que Kammler murió el 7 de mayo de 1945, al sur de Daffle-Moldavia. Zeuner declaró que él, junto con Preuk y otro personal de Kammler, observó el cadáver del general de las SS. Todos los testigos consultados al respecto afirmaron su certeza de que la causa de la muerte fue envenenamiento por cianuro.

La Oficina Central de Crimenes de Guerra para Nordrhein-Westfalen realizó una investigación sobre la participación de Kammler en el campo de concentración de Sachsenhausen, emitiendo la siguiente declaración ante el Fiscal Superior Público de Colonia el 3 de octubre de 1963: "...la muerte del acusado, según lo documentado por el Tribunal de Distrito de Berlín-Charlottenburg, ha completado la ejecución de este caso.”

Todo lo anterior, aunque plagado de inconsistencia, es lo que nos dice la historia oficial. Sin embargo, existen múltiples teorías de conspiración y varias hipótesis sobre el verdadero destino de Kammler, quien llegó a ostentar poderes plenos sobre todo el desarrollo de las armas secretas del Tercer Reich, y quien solo era responsable directamente al Reichsführer SS Heinrich Himmler y al propio Adolf Hitler.

Una de las atribuciones de Kammler era su casi perfecta trayectoria profesional y un historial documentable como componente de un extraordinario equipo de trabajo, quien ejerció nombramientos de altos cargos, y con habilidad para implementar agresivos planes de crecimiento. En un lapso de unos pocos años, el número de posiciones que había ocupado fue fenomenal. También se le vinculó con la Sociedad Vrill y con la ocultista Maria Orsitsch u Orsic, quién desapareció al mismo tiempo que Kammler. Entre sus nombramientos, se distinguieron los siguientes:

1. El control operacional de toda la producción de misiles Vl y V-2 utilizados en los bombardeos de Londres, Liege, Bruselas, Amberes y París.

2. El diseño y construcción de la primera fábrica de misiles subterránea a prueba de bombas, incluyendo los sitios de producción de los motores a reacción y el Messerschmitt 262.
3. El mando de la división de ingeniería que se encargaba de todos los proyectos de construcción de gran envergadura para el Reich, incluyendo campos de concentración y los caminos de suministro para la invasión de Rusia.

4. Diseño y construcción de la primera facilidad para pruebas subterráneas de misiles, y el mando, control y coordinación de toda la investigación de armas secretas a finales de la guerra.

Este genio administrativo llegó por primera vez a la atención de Himmler y Hitler con un diseño coloreado del campo de concentración de Auschwitz, el que posteriormente se construyó. Al final de la guerra, Hitler había concentrado más poder en manos de Kammler, que lo que jamás fue confiado a cualquier persona, sin excepción. Si se compara la posición de Kammler a una posición similar hipotética en la antigua Unión Soviética, tal posición significaría que su nombramiento incluiría el comando de los misiles SS-20 en Europa y Asia y la jefatura de los esfuerzos de investigación, desarrollo y producción de misiles, en adición a la producción de todos los aviones modernos de la Fuerza Aérea Roja y el mando total de los proyectos de ingeniería civil y los gigantescos centros de producción en Siberia. Por último, este hipotético puesto también tendría potestad sobre la red nacional de gulags, y convertiría a su tenedor en el tercero al mando de la KGB.

Prototipo de la campana
de anti-gravedad
En la persona del SS Obergruppenführer Hans Kammler se concentró el control de la fábrica de Buna y la mano de obra forzada de los campos, el proyecto de la bomba atómica, y el desarrollo de los más avanzados armamentos conocidos. Solo se puede especular sobre la mina de oro de información disponible en los planos y los archivos que estaban encerrados en las bóvedas de Kammler, o incluso, en su cerebro. Es este hecho, y el expediente extraordinario de Kammler, lo que convierte su destino durante la post-guerra en un asunto problemático.

A pesar de que se ha especulado mucho sobre su posible participación en crímenes de guerra, Kammler se distingue entre los demás nazis de alto rango en no haber sido acusado formalmente, ya sea a título póstumo o en ausencia, y mucho menos llevado a juicio. Lo anterior se debe, al menos en parte, a que parece haber logrado la hazaña asombrosa de morir no menos de cuatro veces, cada una en diferentes circunstancias. A esos efectos, el autor Tom Agoston ha comentado sobre la extraña mezcla de supuestos hechos que rodean el destino final de Kammler. Se habla, inclusive, de un enorme Ju-290 que simplemente desapareció al final de la guerra, donde pudo escapar.

El análisis de la voluminosa documentación que se ha acumulado, muestra discrepancias e inconsistencias, las cuales crecen cada vez que se descubre nueva información.

Básicamente, tres hechos importantes se destacan:

1. En casi cuatro décadas, los registros oficiales no muestran ninguna confirmación positiva de la muerte de Kammler. Ningún tribunal de justicia, o editor de medios de comunicación, aceptaría la declaración no corroborada de compañeros desconocidos de Kammler, como concluyente de su muerte, especialmente si dicha muerte tuvo lugar en el caos del colapso de Alemania durante los últimos meses de la guerra.

2. No consta en el record ninguna declaración jurada posterior de corroboración sobre su muerte. De haber existido, tal afirmación automáticamente se habría introducido en los expedientes de la Cruz Roja y en otros expedientes de Kammler.

3. Ninguna de las personas que atestiguaron sobre las múltiples  versiones de la muerte del general cumplió con el deber prescrito para los militares alemanes de desprender y canalizar la mitad del documento de identidad, o de su disco de identificación, a la unidad más próxima, la oficina de registros, la Cruz Roja o al poder enemigo en caso de aprisionamiento, para ayudar en el proceso de la notificación de los familiares. Los alemanes son tradicionalmente meticulosos y, por decir lo menos, más sentimentales en esta materia. Así, a pesar de la proliferación de pruebas sin fundamento que impregna todas las versiones de las muertes de Kammler, lo cierto es que existen datos suficientes para sugerir un patrón de desinformación aparentemente dirigido y organizado, más que una coincidencia. El origen de esta desinformación, de acuerdo con Agoston, fue probablemente la propia SS.

La primera muerte del General Hans Kammler fue narrada por el propio Albert Speer, en su último libro. En esta versión más simple, Kammler ordenó a su ayudante que le disparara. El suicidio que supuestamente tuvo lugar en Praga, producto del convencimiento de Kammler de que la guerra estaba perdida y, de acuerdo con Speer, fue producto de la elitista lealtad de la SS. Como Agoston afirma, incluso el más ferviente adorador del credo teutón no podría sugerir que la muerte a consecuencia de la elitista lealtad de la SS se puede demostrar más de una vez, en tres lugares distintos, y todos en el mismo día. Además, no debemos pasar por alto que Kammler alegadamente no era un seguidor ferviente del ideal de la SS.

La segunda versión de la historia, relatada a Agoston por el ayudante civil de Kammler, Dr. Wilhelm Voss, era que el general tomó cianuro en alguna parte de la carretera entre Pilsen y Praga el 9 de mayo.

La tercera versión de la muerte de Kammler fue relatada por el experto en cohetes V-2, el General Walter Dornberger, posteriormente empleado por la firma estadounidense de Aeronáutica Bell. De acuerdo con Dornberger, el estado mental y emocional de Kammler se había deteriorado rápidamente en los últimos días de la guerra. También afirmó haber escuchado a Kammler pedir a su ayudante que le disparara si las cosas se tornaban irremediables. Pero esto no concuerda con las expresiones de su estrecho colaborador, Dr. Wernher Von Braun, quien relató sobre una conversación que escuchó entre Kammler y su ayudante Starck menos que dos semanas más tarde, en la que Kammler y Starck discutieron la posibilidad de pasar a la clandestinidad, antes de que los americanos llegaron, disfrazándose de monjes y buscando refugio en un monasterio cercano. Si esto es cierto, constituye el reporte más interesante, ya que indica que Kammler no tenía intenciones de entregarse a ninguna de las potencias aliadas, sino más bien, su intención era la de sobrevivir, tal vez de forma independiente, para continuar con el desarrollo de armas secretas.


Otra versión de la muerte de Kammler lo ubica ofreciendo un discurso a sus asistentes reunidos en Praga a principios de mayo de 1945, relevándolos de sus funciones y exhortándolos a regresar a sus hogares, discurso tras el cual, el general se adentró en un bosque donde luego se pegó un tiro.

Y por último, hay una versión de la muerte de Kammler que describe su deceso como el del típico héroe de la SS, luchando contra los checos.

Lo que surge de todo esto es que nadie, en ninguna parte, ha podido proporcionar un relato consistente de la fecha, lugar, hora o incluso el método de muerte Kammler. En ocasiones se habla del suicidio por envenenamiento, luego del suicidio por arma de fuego, el suicidio asistido, la lucha a muerte o la desaparición en un monasterio católico. A veces se le ubica en Praga, con varias personas. De repente se le ubica solo. En otra ocasión está sufriendo un colapso mental y emocional, y en otras no.

Con toda probabilidad, por lo tanto, Kammler no murió, si no que desapareció. La pregunta importante es, ¿a dónde?

Tom Agoston ha establecido lo que ningún otro investigador ha logrado antes o después, ya que la única información que Agoston tenía vino directamente del Coronel de las SS Wilhelm Voss que se había convertido en alter ego de Kammler en lo relacionado a la  administración de los proyectos secretos del grupo especial. Como Kammler fue el encargado de todas las operaciones secretas de armas, Voss estaba ciertamente en condiciones de conocer los profundos secretos sólo conocidos por la elite nazi en un sistema militar altamente compartimentado.

Agoston, que trabajó como intérprete de fotos aéreas y corresponsal extranjero en tiempos de guerra, se topó con Voss cuando estaba en Alemania para cubrir los juicios de Nuremberg por crímenes de guerra. Voss luego se refugió en la casa de Agoston, donde le dijo todo lo que sabía al reportero. A partir de esas entrevistas llevadas a cabo en 1949, Agoston conoció a fondo los proyectos negros, cuya secretividad estaba más allá de cualquier proyecto secreto militar. Los proyectos de Kammler fueron los más avanzados, en términos de alta tecnología e investigación, de todos los que se realizaron en los centros de desarrollo del Tercer Reich. Mientras Kammler llevó a cabo su trabajo, produciendo los cohetes y aviones a reacción que Hitler esperaba revertieran la marea contra los aliados en las últimas semanas de la guerra, él también creó, sin el conocimiento de sus colegas y allegados, un centro de investigación encargado de proseguir con el desarrollo de tecnología de segunda generación, con el potencial de crear armas secretas aún más avanzadas. Lo que Kammler había establecido era una oficina de proyectos especiales, similar a la entidad que en la década de 1970 y 1980 fue dirigida por los brillantes jóvenes del programa de tecnología furtiva de la USAF. Este era un lugar de visionarios, donde la imaginación podía correr libre, exento de las restricciones de la rendición de cuentas. Exactamente el tipo de lugar, de hecho, donde uno pudiera esperar encontrar la tecnología de antigravedad, si tal cosa existiera.


Voss describe las actividades de los científicos en esta operación secreta como más allá de cualquier tecnología que había aparecido al final de la guerra, por lo que su trascendencia superaba por mucho los sistemas V-1 y V-2. Durante la fase final de la guerra, Kammler estaba presuntamente conspirando para hacer un trato con los norteamericanos, usando sus armas avanzadas y los especialistas bajo su mando como ficha de negociación. El 18 de abril de 1945, Kammler desapareció sin dejar rastro. ¿Pudo Kammler negociar con éxito con los E.U. para fugarse de la justicia? El hecho de que los documentos oficiales de Estados Unidos no tenían prácticamente nada sobre esta figura central en el mundo tecnológico del Reich sin duda dio a entender que, por el contrario, Kammler era muy importante para los estadounidenses, quienes tenían algo que esconder sobre él. Agregando a esta sospecha, está la declaración de Voss, de que cuando le informó a los agentes del Cuerpo de Inteligencia norteamericano sobre el programa secreto de armas de Kammler, se percató que los estadounidenses no se sorprendieron por el mismo y por lo tanto tuvo que concluir que de alguna manera ya tenían esta información. Voss también señaló que los agentes no estaban interesados en encontrar a Kammler. Adicionalmente, es un hecho que hubo decenas de oficiales de alto rango de la SS o ex miembros del Partido que nunca fueron llamados a rendir cuentas. Ellos simplemente desaparecieron. Muchos de ellos comparten la distinción de haber tenido acceso a una tecnología muy avanzada.

María Orsitsch

Kammler era un oficial de las SS brillante y poderoso al que se le atribuyen numerosos crímenes de guerra. A pesar de lo abarcador de la Operación Paperclip, hubieran surgido problemas para importarlo a los Estados Unidos. Probablemente se pudo haber hecho en secreto extremo, pero la operación habría sido demasiado arriesgada y extensa para los agentes estadounidenses, a menos que Kammler tuviera algo tan espectacular que los norteamericanos sintieran la necesidad de incautarse de la tecnología exótica que caracterizaba sus proyectos de alto secreto.

Interesantemente, y según se ha dicho varios párrafos atrás, el Flughauptman Paul Sluzalek voló un avión Ju-290 desde Praga al exilio en Barcelona el 26 de abril de 1945. Entre los pasajeros se encontraba un cierto número de integrantes de las SS, cuya identidad siempre ha sido un misterio, pues los españoles se han negado a divulgarla. ¿Fue Kammler un pasajero en este vuelo con las bendiciones de la OSS? Tanto Hans Kammler como Adolf Eichmann estaban cerca de Praga casi al mismo tiempo, desapareciendo ambos. Aunque Eichmann se supone que se escapó por tierra a Génova, hay una posibilidad muy clara de que Kammler pudo haber volado fuera de Praga en ese Ju-290. Inclusive, se ha especulado que Kammler no desapareceio solo, si no que la famosa y hermosa vidente y líder de la sociedad Vril, María Orsitsch, quien era su subordinada, huyó con él, ya que ella desapareció de la historia de manera simultánea.

Condecoraciones otorgadas a Kammler:

Ritterkreuz des Kriegsverdienstkreuzes mit Schwertern: 1945 como SS-Gruppenführer und der Waffen-SS Generalleutnant

Deutsches Kreuz in Gold: 28. 11 1944 como SS-Gruppenführer und der Waffen-SS Generalleutnant

1939 Eisernes Kreuz I. Klasse: 1944

1939 Eisernes Kreuz II. Klasse: 1944

Kriegsverdienstkreuz I. Klasse mit Schwertern

Kriegsverdienstkreuz II. Klasse mit Schwertern
Deutsches Schutzwall-Ehrenzeichen

Medaille zur Erinnerung an den 1. Oktober 1938
Verdienstkreuz II. Klasse des Ehrenzeichens des Deutschen Roten Kreuzes

Deutsches Reiterabzeichen en Silber und Bronce

Deutsches Reichssportabzeichen en Silber

Ehrendegen des RF SS

Totenkopfring der SS

SS-Zivilabzeichen Nr. 55 555

Ehrenwinkel für Altekämpfer

Julleuchter

Para conocer más/Fuentes:


Tom Agoston,
Blunder! How the U.S. Gave Away Nazi Supersecrets to Russia



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