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viernes, 25 de mayo de 2012

Los campos de batalla de Kaprolat y Hasselmann revisitados en el 2003 y 2005


Las batallas de Kaprolat y Alturas de Hasselmann fueron los enfrentamientos más feroces y violentos que cualquier unidad militar noruega halla experimentado en la historia de las guerras modernas. Las pérdidas experimentadas por los noruegos representaron una porción significativa de las pérdidas de voluntarios durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando el Skijegerbataljon SS se vio obligado a retirarse durante la batalla dejaron atrás a sus compañeros caídos, sin saber cuántos fueron hechos prisioneros y desconociendo el destino de sus colegas, muchos de los cuales dieron sus vidas en el campo de batalla. A raíz de este caos, las posibilidades de regresar al área eran remotas. Menos de un año después, la guerra habría terminado, otras preocupaciones ocuparon a los sobrevivientes y la Cortina de Hierro cerró el acceso a esta zona al resto del mundo.

No obstante, la idea de regresar siempre estuvo ahí. En algún momento alguien tenía que volver y traer a casa los restos humanos, para darle un cierre a este capítulo de la historia de Noruega.

No fue sino hasta 2003 que alguien llegaría a estas remotas colinas de nuevo. Durante los años anteriores, los parajes habían estado detrás de la Cortina de Hierro, la cual era eficazmente protegida por la Unión Soviética, en adición a que la zona era muy remota, por lo que no se podía accesar sin una buena planificación. Así las cosas, una expedición de historiadores noruegos y rusos hicieron el viaje a este campo de batalla en el año 2003 y más tarde en el 2005. Lo que encontraron fue el campo de batalla tal y como lo dejaron los soldados rusos, 60 años después. Los soldados se encontraron con exactitud donde cayeron, tanto los noruegos, así como los rusos. Las armas, tanques, equipos, y enseres personales también fueron hallados.

Muy pronto quedó claro que alguien tenía que tomar una decisión sobre qué hacer con los restos de más de 100 ciudadanos noruegos encontrados. Muchos de ellos fueron identificados por sus placas de identificación, sus anillos de boda, etc. y sus familias en Noruega fueron notificadas. El resto podría, por supuesto, ser identificado con la tecnología actual de ADN. La esperanza detrás de todos los implicados era ofrecer certeza a las familias, amigos y otras personas que desde hace mucho tiempo habían estado viviendo en la incertidumbre.

Los familiares de los soldados caídos se pusieron en contacto con el Primer Ministro de Noruega, Kjell Magne Bondevik, para solicitarle su ayuda para traer a estos noruegos de regreso a suelo patrio. El Sr. Bondevik, el Primer Ministro de una de las naciones más ricas del mundo, y ministro de profesión, dijo cínicamente a las familias de los caídos que esta empresa era la responsabilidad de Alemania. Ante esto, tenemos que  preguntarnos si después de tantos años de incertidumbre para estos ciudadanos noruegos el gobierno de su país se iba a mantener de brazos cruzados y en un perpetuo estado de negación histórica. El hecho de que estos soldados ya habían pagado el precio más alto posible, producto de una decisión tomada en otra época, parecía no tener ninguna importancia, y ciertamente su ciudadanía no tendría peso en la postura del gobierno de Noruega.

Los restos de varios soldados fueron devueltos a sus familias en Noruega a través de la financiación privada. No fue sino hasta marzo de 2007 que el Gobierno de Noruega decidió que iba a asumir cierta responsabilidad por los soldados olvidados de Noruega. A esos efectos contribuyeron con 1,000,000 de coronas noruegas (aproximadamente 160,000 dólares EE.UU.) suministrados con el propósito de financiar la búsqueda de los restos de los soldados y para darles una sepultura adecuada en Rusia. Irónicamente, Rusia, que es el país contra el cual lucharon, es quien les brindó su última morada. Puede ser que esto sea una buena señal de que las relaciones entre Noruega y Rusia están en buenos términos de vecindad. Sería bueno pensar que los noruegos y los rusos están de acuerdo en que nunca más volverán a luchar unos contra otros.

Las fotos de este artículo muestran imágenes captadas en Kaprolat y Hasselmann durante las expediciones de 2003 y 2005. Si bien todos coinciden en que este lugar es muy bonito y pintoresco, debe quedar claro que esto no es la forma o lugar en que los restos de estos soldados deben ser conservados.

El Gobierno de Noruega posteriormente concedió una suma de dinero para identificar los restos humanos encontrados en Kaprolat y Hasselmann, así como para localizar otros voluntarios noruegos que aún permanecen en la zona. Por ejemplo, gracias a las pruebas de ADN, los restos de Ran Lykke Himberg fueron identificados. El Consulado de Noruega en San Petersburgo organizó la operación para que los restos fueran devueltos a su familia en Lillesand.

Los restos de otros 28 voluntarios noruegos han sido retirados del lugar y llevados a San Petersburgo, bajo el cuidado de la Administración de Servicios de Cementerios de Guerra rusos y el Consulado de Noruega en esa ciudad. Estos restos se han guardado en pequeños ataúdes numerados bajo el cuidado del Deutsche Volksbund Kriegsgräberfürsorge para su identificación. 

Para conocer más/fuentes:

http://www.frontkjemper.com/index_files/kaprolathasselmann.htm

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