King Tiger WSS

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miércoles, 5 de enero de 2011

La bomba atómica de Hitler

Los historiadores han argumentado durante décadas sobre el grado de compromiso de la Alemania nazi con un proyecto dirigido a crear una bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial. La teoría aceptada concluye que los esfuerzos alemanes fueron muy inferiores a los de los aliados. Sin embargo, en un polémico libro publicado en el 2005, el historiador Rainer Karlsch hizo una afirmación sorprendente:

“…El 4 de marzo de 1945, Clara Werner estaba de pie en una colina en Turingia, Alemania. No muy lejos estaba la base de entrenamiento militar cerca del pueblo de Ohrdruf. Inesperadamente se produjo un destello de luz. "De repente vi algo...fue tan brillante como cientos de relámpagos, rojo por dentro y amarillo por fuera, tan brillante que podría haber leído el periódico. Todo sucedió tan rápido. Entonces no podía ver nada en absoluto. Nos percatamos de que  había un viento muy fuerte..."

En los días que siguieron Werner sufrió de hemorragias nasales, dolores de cabeza y presión en sus oídos. ¿Había sido ella testigo de la prueba de un arma nuclear por científicos y militares nazis?; ¿Qué tan cerca estuvo Hitler de disponer de una bomba atómica?

En 1938, dos alemanes, Otto Hahn y Fritz Strassmann, quienes  trabajaban en el Instituto Kaiser Wilhelm de Berlín, descubrieron que cuando se bombardea con neutrones el uranio se pueden dividir los núcleos de los átomos de uranio en dos partes, liberando energía y más neutrones. Este proceso se conoce como fisión. A partir de esto fue evidente para los científicos de todo el mundo que era posible crear reacciones de fisión en cadena con gran potencial de producir  energía. Una reacción en cadena controlada podría ser utilizada para fines constructivos, como la fabricación de calor, que podría ser utilizado para producir electricidad. Por otra parte, una reacción en cadena sin control sería un arma de poder incalculable.
Kurt Diebner

En la medida en que la Segunda Guerra Mundial apareció en el horizonte, los científicos en los Estados Unidos, Alemania y otras naciones se acercaron a sus gobiernos, advirtiéndoles de estos acontecimientos. En esa época, el nivel de conocimiento e investigación científica en cada país estaba más o menos a la par. Siendo ese el caso, ¿Cómo es que Estados Unidos y sus aliados llegaron a desarrollar la bomba atómica y Alemania no?

Varias teorías para explicar la falta de éxito alemán surgieron después de la guerra. Samuel Goudsmit, un miembro de la misión de inteligencia científica aliada que investigó los avances alemanes dirigidos a conseguir la bomba, llegó a la conclusión de que los científicos alemanes que trabajaron en el proyecto simplemente no tenían los conocimientos necesarios para construir un arma de ese tipo. En otras palabras, Goudsmit concluyó que estos científicos, reclutados por el gobierno nazi para trabajar en el proyecto, eran simplemente incompetentes.

La opinión de Goudsmit pudo tener algún apoyo en ciertas grabaciones realizadas en 1945. Después de la rendición de Alemania, los físicos alemanes que participaron en la investigación de uranio fueron detenidos y recluidos en Farm Hall, Inglaterra. Sus conversaciones fueron grabadas en secreto con la esperanza de verificar el nivel de la investigación atómica nazi. De gran interés para los británicos fue la reacción de los científicos en respuesta a la noticia de que los aliados habían utilizado una bomba atómica contra Hiroshima. Werner Heisenberg, jefe del programa alemán en el Instituto Kaiser Wilhelm, se sorprendió inicialmente con el éxito del programa aliado. De inmediato abordó la cuestión de la cantidad de uranio 235 (el único isótopo de uranio que funciona como un explosivo nuclear) que sería necesario para construir una bomba y especuló que la cifra sería más de una tonelada, siendo este estimado uno demasiado alto. Es a partir de este error que muchos expertos han formado la opinión de que Heisenberg no entendía cómo una bomba atómica funcionaba. Sin embargo, Heisenberg corrigió su estimado en unos pocos días. Los comentarios de Otto Hahn, que fue otro científico internado en Farm Hall, sugieren que Heisenberg había logrado los cálculos correctos de vuelta en Alemania. ¿Existe la posibilidad de que estaba ocultando información bajo el conocimiento de que él y los otros científicos estaban bajo vigilancia?
Luigi Romersa

Como prueba adicional de la falta de entendimiento alemán, Goudsmit argumentó que los alemanes no conocían que el plutonio era un elemento que también podría ser utilizado como combustible para una bomba. Documentos recientemente encontrados en los archivos rusos, sin embargo, muestran claramente que esta idea es falsa. En 1941, Von Weizsäcker, un colega de Heisenberg, escribió acerca del plutonio en una solicitud de patente: "…en lo que se refiere a la energía por unidad de peso, este explosivo (plutonio) sería alrededor de diez millones de veces mayor que cualquier otro explosivo existente y comparable sólo al uranio 235 puro."

Otra teoría popular es que Heisenberg realmente había saboteado el programa de la bomba atómica alemana porque no quería que Hitler ganara la guerra. Esta idea fue originalmente presentada en un libro publicado en 1958 por Robert Jungk titulado: “Llama más brillante que mil soles: Una historia personal de los científicos atómicos.” Heisenberg no hizo nada para controvertir la teoría de Jungk y más tarde dio a entender que en una ya famosa reunión efectuada en 1941 con su antiguo mentor, Niels Bohr, había sugerido que estaba dispuesto a participar en un acuerdo entre todos los físicos para negarse a cooperar con los gobiernos en la creación de estas nuevas armas de gran alcance. Esta afirmación surge del libro de Thomas Power titulado: “Guerra de Heisenberg” y de la obra “Copenhague” de Michael Frayn. Niels Bohr nunca habló públicamente de la reunión, pero documentos encontrados después de su muerte cuentan una historia diferente; Heisenberg estaba dispuesto a trabajar con los nazis y Bohr quería unirse a él.
Diagrama de una bomba atómica
realizado por un científico
alemán desconocido

La verdadera razón para que el esfuerzo alemán no tuviera éxito, sin embargo, probablemente no tenía nada que ver ni con una conspiración de los científicos para retener el arma o al error de cálculo de Heisenberg en la construcción de la bomba. A principios de 1942, el Ejército alemán completó un informe que situaba a los programas de armas en cierto orden de prioridad de acuerdo a su potencial. Con base en la información disponible en ese momento, parecía poco probable que una bomba nuclear podía desarrollarse en menos de dos años. La creencia alemana de que la guerra terminaría en dos años motivó al Ejército a invertir sólo en programas de armas que se completarían dentro de ese período.

No se sabe si Heisenberg fue el que estimó ese término de dos años, pero el mismo parece ser científicamente correcto y coherente con las predicciones hechas por los científicos aliados. Los aliados, sin embargo, les preocupaba la posibilidad de que la guerra pudiera durar mucho más de dos años, y que los alemanes podían ser capaces de producir sus propias armas nucleares. Por ello dedicaron una gran inversión a la construcción de tal dispositivo. Irónicamente, y desconocido para los aliados, el programa alemán había sido puesto en un segundo plano y no era una amenaza real.
Base militar alemana en Ohrdruf

Incluso, aún si el Tercer Reich hubiera decidido construir una bomba atómica, existe la posibilidad de que los medios y recursos alemanes de la época no fueran suficientes. El Proyecto Manhattan fue un enorme esfuerzo industrial, en adición a un gran avance científico. El proyecto costó el equivalente a treinta mil millones de dólares actuales y empleó a 125,000 personas. Grandes cantidades de maquinaria pesada y una gran cantidad de fábricas se necesitaron para generar el uranio 235 y el plutonio en cantidades suficientes para ser utilizados como explosivos. Alemania ya no tenía la capacidad industrial para sustentar dicha empresa en los últimos años de la guerra.

Incluso, si los alemanes lo hubieran intentado habrían encontrado sus fábricas expuestas a constantes ataques de los bombardeos aliados. Los aliados, por el contrario, construyeron las instalaciones del proyecto en el corazón de América del Norte, en lugares como Nuevo México y Tennessee, lejos de la interferencia de las potencias del Eje. Así, parece que los alemanes tenían muy poca oportunidad de desarrollar una bomba atómica durante la guerra, por lo que ni siquiera estuvieron cerca… ¿O es equivocada esta afirmación?

El historiador alemán Rainer Karlsch, pensando en estos temas, escribió: "Sería imprudente de hecho concluir que ya todo está dicho. La bomba atómica alemana es como un zombie, justo cuando pensamos que sabemos lo que pasó, cómo y por qué, se levanta de entre los muertos." Karlsch es precisamente la persona que resucitó el más reciente zombie con su libro: “Bombe de Hitler”, publicado en el 2005. El libro presenta pruebas de que un segundo equipo de científicos bajo la dirección del físico del Ejército Kurt Diebner estaba mucho más orientado hacia un programa de armas que el grupo de Heisenberg, por lo que tuvo más éxito. Karlsch sostiene que este grupo fue el diseñador de una bomba que utilizaba tanto la fisión como la fusión nuclear para liberar energía, al igual que la bomba de hidrógeno.
Werner Heisenberg

La obra afirma además que este tipo de dispositivo fue probado en tres ocasiones, poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Una de las pruebas se produjo en la isla alemana de Rügen, en el otoño de 1944 y dos más en el estado oriental de Turingia, en marzo de 1945. A pesar de que Karlsch no afirma que las pruebas fueron un éxito completo, reconoce que 700 personas (principalmente prisioneros) murieron en las explosiones.

Después de la publicación de su libro, Karlsch también encontró porciones de un documento escrito justo después de la Segunda Guerra Mundial por un científico alemán desconocido. Un diagrama que se encuentran en estas notas muestra un dibujo de un artefacto nuclear muy similar al que Karlsch piensa que fue probado. Los físicos que han examinado el diagrama no creen que en realidad habría sido capaz de funcionar, pero Karlsch sostiene que el éxito de las armas no es el punto más importante. Lo que es importante, escribe en un artículo en PhysicsWeb con Mark Walker como co autor, es “la revelación de que un pequeño grupo de científicos que trabajaban desesperadamente en los últimos meses de la guerra estaban tratando de crear este tipo de arma."

Otra pieza de evidencia recopilada por Karlsch es un informe escrito por espías soviéticos. El informe advierte al líder soviético, Stalin, que los alemanes habían detonado dos grandes explosiones en Turingia. Según el informe, estas bombas probablemente contenían uranio 235 y produjeron un efecto altamente radiactivo. El informe continúa diciendo que los prisioneros de guerra ubicados experimentalmente en el lugar fueron asesinados, y en muchos casos, sus cuerpos fueron completamente destruidos.

Adicionalmente, Karlsch asegura haber encontrado evidencia de que cerca de Berlín se operó un reactor nuclear por varios días o semanas durante los últimos meses de la guerra.
Libro de Rainer Karlsch

En apoyo de las afirmaciones de Karlsch se han citado las declaraciones del periodista Luigi Romersa. En su libro "El arma secreta de Hitler”, Romersa alega que es el último testigo vivo de una detonación experimental de la primera bomba atómica del mundo. 

Según Romersa, Benito Mussolini le confió una misión secreta en septiembre de 1944 como parte de la cual fue enviado como un corresponsal de guerra de 27 años de edad a Alemania, para ser testigo de las armas secretas que estaban siendo desarrolladas por los nazis.

El 12 de octubre, Romersa fue llevado a la isla de Rügen, donde vio la detonación de lo que sus anfitriones llamaron una "bomba de desintegración". Según su relato, lo llevaron a un bunker bajo tierra en donde le entregaron unas gafas especiales. Cuando la bomba detonó hubo un destello de luz tan brillante que penetró las gafas e iluminó la habitación. Se le dijo que no podía abandonar el búnker por varias horas debido a los efectos de la explosión.

Cuando salió del búnker pudo ver la devastación a una milla de distancia. Los árboles se habían convertido en polvo y unas ovejas habían sido reducidas a cenizas. Romersa luego regresó a Italia para notificar sus observaciones a Mussolini.
Rainer Karlsch

Los críticos de la labor Karlsch citan inconsistencias en su teoría. Por ejemplo, la bomba soviética descrita en el informe no es realmente un arma nuclear, ya que no utiliza material radiactivo para alimentar la explosión. Era, lo que se llamaría hoy en día, una "bomba sucia", que no es otra cosa que un arma convencional mezclada con material radiactivo peligroso diseñada para envenenar los alrededores. Esto no encaja con la descripción hecha por Clara Werner de la prueba en Turingia, que suena más a una verdadera explosión atómica. Casi todas las partes están de acuerdo, sin embargo, que Alemania en ese momento no tenía ni el uranio 235 ni el plutonio necesario para fabricar una bomba atómica que produjera una bola de fuego de esa magnitud.

En febrero de 2006, los científicos del Physikalisch-Technische Bundesanstalt en Alemania viajaron a Turingia y tomaron muestras de suelo para ver si podían identificar evidencia de cualquier tipo de explosión nuclear. Su informe no reveló niveles anormales de radiación que fueran distintos a los producidos como consecuencia del accidente del reactor de Chernobyl de Rusia en 1986. Sin embargo, el informe destaca que las pruebas no refutan la existencia de una explosión atómica en ese lugar. Simplemente muestran que no hay pruebas en el suelo para apoyar tal afirmación.

Incluso, aún si se duda de la teoría de Karlsch, hay un ámbito en el que debemos estar de acuerdo con él: no hemos escuchado la última palabra sobre este tema. Al parecer aún hay cierto margen en las brumas de la historia de donde la bomba atómica nazi pudiera  levantarse de la tumba por lo menos una vez más.

Para conocer más/Fuentes:


lunes, 3 de enero de 2011

La División élite Großdeutschland del Heer


División Großdeutschland
La División élite del Ejército alemán Großdeutschland tuvo sus orígenes como una guardia de honor denominada Regimiento Wach de Berlín. El pequeño destacamento tenía entre sus tareas acompañar a Hitler en sus visitas al extranjero. Derivada del Regimiento Wach, la nueva unidad se llamó simplemente el Begleit Führer (Escolta del Führer). Estos humildes orígenes no fueron impedimento para que la División se conviertiera en una de las más efectivas unidades de combate de la guerra, rivalizando en efectividad con las Divisiones de la Waffen SS.

En sus inicios, el Regimiento Wach vivió una vida de desfiles y ceremonias. Así, todos los domingos se efectuaba el desfile del Regimiento, en el cual participaban todas las compañías disponibles y sus dos bandas musicales. En la primera semana de 1939, Hitler ordenó personalmente, como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, que el Regimiento Wach de Berlín cambiara su nombre a Regimiento de Infantería Großdeutschland.
División Großdeutschland

La nueva unidad fue dotada permanentemente del personal suficiente, por lo que no necesitaron reclutas en comisión de otras divisiones, a diferencia de los demás Regimientos del Ejército alemán. Por ello, los reclutas de la unidad provenían de todo lo largo y ancho de la Gran Alemania. La fecha oficial del nacimiento del nuevo Regimiento fue el 14 de junio de 1939, y la ocasión fue marcada por un desfile en Berlín.

El nuevo Regimiento se distinguió por la adición de un monograma en las hombreras de los uniformes de combate con las letras GD entrelazados. El monograma fue llevado con orgullo por los soldados hasta el final de la guerra en 1945. Además, se autorizó la utilización de una cinta de bocamanga similar a la usada por las unidades élite de la Waffen SS, y varias versiones de este título se utilizaron hasta el final de la guerra. Los “cuff titles” de Großdeutschland se llevaban en la manga derecha, para distinguirlos de los de la Waffen SS, que se llevaban en la izquierda.
División Großdeutschland

El Regimiento fue objeto de una reorganización durante la Campaña de Polonia en septiembre y octubre de 1939, por lo que perdieron la oportunidad de ser los primeros en entrar en acción. No obstante, no fue hasta la campaña de Francia en 1940 que la unidad vio combate por primera vez. Asignado al Panzergruppe Kleist, como parte de las tropas de Guderian, el Regimiento participó en las fases de apertura de la campaña, particularmente en una operación especial aerotransportada efectuada en Bélgica, y marchando a través de Luxemburgo y Bélgica. Además, cruzaron el río Meuse y lucharon en Stonne. Su desempeño fue muy bueno.
Veteranos de la División Großdeutschland

El Regimiento comenzó a entrenarse para la invasión de Gran Bretaña. Desempeñó un papel menor en los Balcanes a principios de 1941, luego se trasladó al este para tomar parte en la invasión de Rusia. Fue en el frente ruso que Großdeutschland pasaría el resto de la guerra, donde elevó su estatus de Regimiento a División. Al final de la gran campaña en el este, el poderío de la División se redujo sustancialmente hasta su destrucción total.
División Großdeutschland

El Regimiento vio acción en Rusia desde los primeros días de la invasión, y sufrió tanto como cualquier otra unidad durante el primer invierno, para el que fueron deficientemente preparados. En 1942 GD había sobrevivido el contraataque de los rusos y se encontraron en un frente estático.
Emblema
divisional

En abril de 1942, GD fue elevado a la categoría de División, uniéndose el Regimiento de Infantería Grossdeutschland 1 al Regimiento de Infantería Grossdeutschland 2. Unidades de tanques, cañones antiaéreos, artillería, ingenieros y cañones de asalto reforzaron la División y crearon una formidable unidad de combate altamente motivada.

Las noticias de una ofensiva de verano fueron recibidas con sentimientos de confianza renovada, y pronto el Ejército alemán estaba en marcha en el sur de Rusia una vez más. En el otoño, la División fue dividida como reserva y fuerza de contraataque, no obstante, el barro del invierno finalmente detuvo el movimiento ofensivo alemán. En septiembre de 1942, a la luz de la reorganización de todo el Ejército y la aprobación del título de Granaderos para la infantería y las unidades blindadas de infantería, a los regimientos de infantería de GD se les cambió el nombre. El Regimiento de Infantería 1 de la GD se convirtió en un Regimiento de Granaderos Großdeutschland, mientras que el Regimiento de Infantería GD 2 se convirtió en el Regimiento de Fusileros Großdeutschland.
División Großdeutschland

La caída de Stalingrado en febrero de 1943 marcó el punto decisivo de las fuerzas alemanas en Rusia. La situación de GD en el frente no era mucho mejor, ya que tuvo que batallar de manera intensa, mientras que las formaciones italianas, rumanas y húngaras se retiraban. Finalmente, GD fue sacada de la línea en la primavera de 1943 y el estatus de la División se volvió a cambiar durante su reconstrucción.
Cinta de bocamanga de la División Großdeutschland

El 23 de junio de 1943, la División fue clasificada oficialmente como Panzergrenadier. Los dos Regimientos de Infantería se conocieron en lo sucesivo como Regimiento Panzer Grenadier Großdeutschland y el Regimiento de Fusileros Großdeutschland. Ambas unidades mantuvieron su waffenfarbe de servicio color blanco en lugar del waffenfarbe verde de los granaderos Panzer. El verano trajo la ofensiva de Kursk, y eventualmente GD se convirtió en una de un puñado de unidades alemanas que tenían sus propios tanques Tiger I. Después de Kursk, la unidad luchó en la línea de Dniepr, y a principios de 1944 fueron al norte, retirándose a Prusia Oriental y Letonia.
División Großdeutschland

En noviembre de 1944, mientras que la División GD mantuvo su estatus como una División Panzergrenadier, otras unidades se ampliaron, y el Panzerkorps Großdeutschland fue creado. La unidad se componía principalmente de dos Divisiones GD y la División de Brandeburgo (que hasta ese momento había sido un pequeño batallón de comandos). El Korps GD luchó en muchas batallas desesperadas en la Prusia Oriental en 1945. La División Panzer Grenadier Kurmark también había sido creada a partir de los restos de GD a principios de 1945 y había luchado a lo largo de los últimos meses de la guerra. Los hombres de las unidades Brandenburgo y  Kurmark tenían derecho a llevar la insignia de GD.
División Großdeutschland

La División Panzergrenadier Großdeutschland se reorganizó durante este período, así, tanto los Regimientos de Panzergrenadier y Panzerfüsilier tuvieron sus Batallones disueltos y reorganizados en el Regimiento Panzer Korps Füsilier GD. El Batallón III del Regimiento Panzergrenadier GD era en este momento el Batallón más antiguo dentro de la División GD. Además, otras unidades de la División fueron utilizadas dentro y fuera de los Panzer Korps. Particularmente significativo fue la transferencia de toda la brigada Sturmgeschütz de la GD a la nueva División Panzergrenadier Brandenburgo.
División Großdeutschland

Para marzo de 1945, el personal de la División Großdeutschland se vio reducido a cerca de 4,000 hombres, los cuales escaparon por ferry del colapso de Memel. Tan pronto llegaron a Pillau entraron en la batalla inmediatamente. Para el 25 de abril de 1945, GD había dejado de existir como una unidad de combate cohesiva producto de las fuertes batallas llevadas a cabo cerca de Pillau. Varios cientos de sobrevivientes lograron rendirse a las fuerzas británicas en Schleswig-Holstein. Muchos otros fueron capturados por los rusos, enfrentando largos periodos de prisión en la Unión Soviética.

Para más información/Fuentes:

http://members.shaw.ca/grossdeutschland/overview.htm

miércoles, 29 de diciembre de 2010

La 13.Waffen-Gebirgs-División der SS "Handschar" (kroat.Nr.1)


 
Emblema de la División
El nombre dado a esta unidad viene del Handschar (o Handzar en croata), que es una espada curva turca, también conocida como  cimitarra. Esta espada ha sido históricamente el símbolo de Bosnia.

Cuando el Estado Independiente de Croacia proclamó su independencia el 10 de abril de 1941, durante la invasión alemana de Yugoslavia, parte de la tierra reclamada pertenecía a la antigua provincia austro-húngara de Bosnia-Herzegovina (Bosna i Hercegovina). La provincia era una mezcla étnica y religiosa, donde en sector de la población era católica croata, una porción era ortodoxa serbia, y otra porción era croatas de fe musulmana. Fueron estos habitantes musulmanes de Bosnia sobre los que Himmler y la SS centraron el reclutamiento de una División croata de la SS, a pesar de que una parte de sus integrantes eran católicos croatas también.
División Handschar
Las razones del reclutamiento de musulmanes de Croacia por la SS fueron muchas. Por un lado, Himmler estaba fascinado por la fe islámica, y pensaba que los musulmanes eran soldados valientes. Himmler también suscribió la teoría de naturaleza propagandística  de que los croatas (y por lo tanto los musulmanes croatas) no eran, de hecho, pueblos eslavos, sino que en realidad eran de descendencia aria (gótica) y por lo tanto aceptables bajo los criterios de raza de la SS.
Amin Husseini saludando las tropas

El hecho de que esta teoría no tenía ningún tipo de fundamento científico, por lo que no era capaz de tolerar un análisis serio, fue convenientemente ignorado. Por último, los alemanes tenían la esperanza de reclutar los 350 millones de musulmanes del mundo para su causa, en una lucha contra el Imperio Británico. La creación de una División musulmana se consideró un paso en esta dirección, a pesar de que eran musulmanes europeos.
División Handschar
Adolf Hitler aprobó la idea de Himmler el 13 de febrero de 1943. Antes de la formación de la División, sin embargo, la aprobación también tuvo que ser concedida por el gobierno croata, ya que sus ciudadanos iban a ser miembros y el reclutamiento se efectuaría en territorio croata. 
División Handschar

El Poglavnik croata, Ante Pavelic y sus ministros expresaron muchas reservas con la idea, pero finalmente accedieron a la creación de la División el 5 de marzo de 1943. La fuerza de la División llegó a ser de 26,000 hombres a mediados de 1943, aunque no todos los hombres eran voluntarios. 2,800 hombres fueron croatas católicos.

La nueva División se le asignó el número 13, y originalmente se llamó 13.SS Frei.Gebirgs División (Kroatien). El nombre completo de Handschar 13 Waffen-Gebirgs-Division der SS (kroatische N º 1.) no fue utilizado hasta mayo de 1944. Su emblema, el "Handschar" (o Handzar en croata) era una espada utilizada históricamente como símbolo de Bosnia. La División tenía dos Regimientos de Infantería (Waffen-Gebirgs-Jager der SS 27 y 28 kroatisches Nrs. 1 y 2), un Regimiento de Artillería (SS-Gebirgs-Regimiento de Artillería 13), una compañía de Reconocimiento, una compañía de Panzerjägers, una compañía antiaérea (Flak), un Batallón de Ingenieros (Pioneer), y otras unidades de apoyo. Se decidió denominarla como División SS de Montaña.
División Handschar
Su primer Comandante fue el SS Standartenführer Herbert von Obwurzer (9 de marzo de 1943 hasta el 1 de agosto de 1943). El Oberführer (más tarde Brigadeführer) Karl-Gustav Sauberzweig se hizo cargo hasta el 1 de junio de 1944, cuando Desiderio Hampel (Oberführer, más tarde Brigadeführer) lo reemplazó. Hampel comandó los restos de la División hasta su rendición el 8 de mayo de 1945.
División Handschar
El uniforme usado por la División era el que regularmente utilizaba la SS, con un parche de cuello de División que muestra un brazo, con una cimitarra y la swástica. En el brazo izquierdo llevaba un escudo  croata (tablero de ajedrez rojo y blanco). En la cabeza utilizaban el Fez musulmán color gris o rojo, con el águila de la SS y la calevera (totenkpof). Los miembros no musulmanes podían optar por la gorra  utilizada por la SS de montaña. La parcho ovalado de montaña Edelweiss se utilizó en el brazo derecho.
División Handschar
La División inició su adiestramiento en la Francia ocupada, donde todo el complemento llegó en septiembre de 1943. Fue en Villefranche, durante este periodo de formación, que la División se convirtió en la única unidad de la SS en amotinarse. Se ha hablado mucho de esto, sin embargo, si bien es cierto que algunos oficiales alemanes fueron asesinados durante el motín, el hecho es que muy pocos soldados participaron en la sublevación. La culpa puede ser adjudicada a 3 comunistas infiltrados en las filas de la División, y un puñado de descontentos. No sólo la gran mayoría de las tropas no participaron en la rebelión, sino que la mayoría no tenía ni idea de lo que estaba pasando, por lo que ayudaron activamente a aplastarla. 14 soldados fueron ejecutados como amotinados.
División Handschar
A mediados de febrero de 1944, la División terminó su formación (estuvo un tiempo en Neuhammer, Alemania, para adiestramiento), y fue enviado de vuelta a Bosnia para el servicio activo (contra los partisanos comunistas). Su área de operación fue el noreste de Bosnia, Serbia occidental, y Srijem al sur. La División participó en varias operaciones anti-partisanos (como "Wegweiser", "Osterei", "Maibaum", "Maiglöckchen", etc). Se lograron algunos éxitos, por lo que en general la División Handschar fue una unidad competente en la lucha contra la guerrilla.
División Handschar
Con la penetración del Ejército Rojo hasta las fronteras de Croacia a finales de 1944, la División se trasladó al sur de Hungría, y se involucró en la lucha de línea frontal. Las deserciones afectaron la División, ya que muchos de los musulmanes decidieron regresar a Bosnia para proteger sus hogares y familias. Los hombres que se quedaron continuaron luchando valientemente contra fuerzas abrumadoras, y fueron empujados lentamente hacia el oeste de Hungría a Austria. Los restos de la División se rindieron a las tropas británicas el 8 de mayo de 1945.

Para conocer más/Fuentes:

http://www.feldgrau.com/13ss.html

domingo, 26 de diciembre de 2010

Los diarios secretos de Hitler; El mayor fraude periodístico del siglo XX

Portada de Stern proclamando
el hallazgo de los diarios de Hitler
Habría sido sin duda el mayor evento histórico-periodístico del siglo XX. El hallazgo de sesenta y dos volúmenes escritos a mano por Adolf Hitler en la forma de un diario secreto. El potencial de este diario, de ser auténtico, era nada más y nada menos que convertirse en uno de los manuscritos más importantes en la historia. Der Stern Magazine pensó que tenía los derechos exclusivos sobre los diarios escritos por una de las mentes más enigmáticas de todos los tiempos. En cambio, pagó millones de dólares por un engaño.

En el otoño de 1979 un periodista investigador de la revista alemana Der Stern llamado Gerd Heidemann, fue invitado a la casa de un hombre llamado Fritz Stiefel, quien era coleccionista de memorabilia nazi. Stiefel tenía pinturas y cartas creadas por Hitler en una vitrina de cristal, tal y como si estuviesen en una exhibición de museo. Heidemann, un entusiasta de la historia del NSDAP, estudió cada uno de los artículos de la colección con sumo cuidado e interés. Finalmente se percató de la existencia de un libro de carátula negra que le llamaba la atención. Cuando preguntó al respecto, Stiefel le dijo que se trataba de un diario secreto escrito por Hitler. Uno de supuestamente seis volúmenes.
Gerd Heidemann 
Heidemann se sorprendió. Él había estado fascinado por la vida de Hitler durante años, pero nunca había escuchado que el Fuhrer hubiera escrito un diario. El proceso de pensamiento interno del líder nazi había sido siempre un misterio, incluso para otros miembros destacados del Tercer Reich. Un diario auténtico sería una herramienta inigualable que le permitiría a los historiadores conocer el pensamiento de un hombre cuyas acciones cambiaron la faz del mundo. Heidemann concluyó que si los diarios eran auténticos y si podía conseguirlos, se convertiría en protagonista del mayor evento periodístico de la historia. Para comprar los diarios, Heidemann tenía que contar con el respaldo económico de la revista Stern. Evidentemente, antes de recibir o pagar un centavo por la obra, era necesario corroborar que los diarios eran auténticos.

Uno de los primeros pasos de Heidemenn fue tratar de determinar cómo el volumen de Stiefel había llegado a las manos del coleccionista. Stiefel le había dicho que el diario se encontraba a bordo de un avión que transportaba algunos de los efectos personales del Führer y que dicha aeronave se había estrellado en el pueblo de Boernersdorf al final de la guerra. Con esta pieza de información, Heidemann viajó a Boernersdorf para confirmar la historia. Allí se encontró que, efectivamente, se había producido un accidente de aviación en abril de 1945. Los registros indicaban que un Junkers 352 de transporte se estrelló llevando algunos de los efectos personales de Hitler. Alegadamente, cuando Hitler se enteró de la caída del avión declaró: "Ese avión transportaba todos mis archivos privados, los que estaban destinados a ser un testimonio para la posteridad. Es una catástrofe!"

Heidemann también se enteró que una caja de papeles había sido supuestamente recuperada de los restos del avión y que entre esos documentos se encontraban los diarios. También conoció que había más de 27 volúmenes de los diarios en manos de un hombre llamado Konrad Fischer.

Con esta información, Heidemann presentó una propuesta a sus jefes en Stern para la compra de los diarios. La revista expresó interés, al extremo de ofrecer hasta 2 millones de marcos (unos $800.000) para obtener los volúmenes. Con el apoyo financiero de Stern, Heidemann inició la búsqueda de Fischer. Fischer resultó ser difícil de encontrar. Finalmente, Heidemann entró en contacto con él a través de intermediarios. Fischer parecía reacio a vender los diarios, pero la cantidad de dinero ofrecido lo convenció. De todas maneras, Fisher accedió al negocio con la condición de que su identidad se mantuviera en secreto.
Konrad Kujau
El primer diario fue entregado en las oficinas de redacción de Stern en enero de 1981. Sorprendentemente los diarios continuaron apareciendo. Heidemann le dijo a sus jefes que después del accidente de avión los diarios habían llegado a manos de un general de Alemania del Este y fueron sacados como contrabando fuera del país, uno por uno, supuestamente en el interior de un piano. Con cada nuevo volumen Stern pagó más dinero, bajo la premisa de que ganaría mucho más con la reventa de la historia a otros medios de comunicación. El recuento final fue de 62 volúmenes (que abarcaban el período de 1932 a 1945) por los que Stern pagó 9.9 millones de marcos (casi $4.000.000 de dólares).

Antes de que Stern pudiera revender la historia necesitaba asegurarse de que los diarios eran auténticos. Para ello se contrató a varios peritos calígrafos con la pericia necesaria para comparar los diarios con las copias del material encontrado por Heidemann en el Archivo Federal Alemán en Koblenz. Sin duda alguna, la letra era idéntica y el entusiasmo de los editores de Stern en el proyecto se elevó, por lo que se cegaron a la necesidad de utilizar controles de autenticación adicionales.

El 25 de abril de 1983, la revista Stern reveló la historia. La portada, que muestra uno de los volúmenes encuadernados en negro, proclamó "Tagebücher Entdeckt Hitler" o "Diario de Hitler Descubierto." Los medios de comunicación de todo el mundo divulgaron el titular. Newsweek, ParisMatch, el Sunday Times de Londres y otros periódicos importantes formularon ofertas para obtener los derechos de reproducir la totalidad o parte de los diarios. Stern se preparó para hacer una fortuna con los derechos de reimpresión.
Uno de los volúmenes falsificados 

El contenido en sí de los diarios fue una sorpresa. Si uno fuera a creer en los mismos, Hitler era un hombre mucho más afable que lo que la historia convencional refleja. De hecho, ciertas entradas del diario afirmaban que el Fuhrer tenía poco conocimiento de lo que estaba sucediendo en los campos de concentración europeos. Otras entradas parecían ser evidencia del deseo de Hitler de expulsar a los Judíos a otros países en lugar de condenarlos a muerte.

Incluso, antes de que los escépticos pudieron examinar el material, se habían expresado dudas sobre la autenticidad de los diarios. Los historiadores familiarizados con la figura histórica de Hitler señalaron que él odiaba escribir y que ninguno de sus más íntimos conocidos en la organización nazi, incluyendo a su secretaria, pensaban que el Fuhrer había mantenido un diario secreto. Cuando los críticos tuvieron la oportunidad de ver el material las objeciones a su autenticidad incrementaron. El historiador David Irving señaló que los eventos registrados en los diarios no correspondían a eventos históricos conocidos. Adicionalmente, Irving cuestionó el que los materiales de los diarios parecían ser demasiado modernos para la época. Lo más perjudicial de todo fue la afirmación de los expertos de que la supuesta escritura de Hitler no se parecía a las muestras de escritura conocidas hasta ese entonces, sobre todo porque la escritura había sido el elemento más importante del proceso de autenticación de Stern.

Ante esta situación, los Archivos Federales de Alemania del Oeste decidieron involucrarse y ejecutar varias pruebas científicas sobre los volúmenes. El 6 de mayo de 1983, se publicaron sus conclusiones. El papel, la tinta y el pegamento de los diarios fue fabricado, sin duda, después del final de la Segunda Guerra Mundial y la muerte de Hitler. O sea que, los volúmenes por los cuales Stern había pagado millones de dólares eran falsificaciones sin valor.

Stern se dio cuenta de que había sido engañado y comenzaron a rodar cabezas. Varios miembros de su personal, incluyendo a Heidemann, fueron despedidos. Además, el fundador de Stern, Henri Nannen, presentó cargos de fraude contra Heidemann días más tarde y la policía comenzó a investigar. Pronto se hizo claro que Heidemann no había creado los diarios. Heidemann delató a Fischer y la investigación pronto se centró en él. La policía descubrió pronto que el verdadero nombre de Fischer era Konrad Kujau.
Firma de AH autentica

Firma de AH falsificada por Kujau

Kujau era un delincuente de poca monta que se especializaba en la falsificación. Había iniciado su carrera delictiva añadiendo el nombre de importantes figuras del NSDAP a artículos legítimos históricos para aumentar su valor. Más tarde empezó a falsificar obras completas incluyendo cartas, documentos, pinturas y dibujos, incluso documentos y obras supuestamente realizadas por Hitler. En un libro de 1983 publicado por Billy Price titulado “Adolf Hitler: el Artista Desconocido” una cuarta parte de las obras fotografiadas eran en realidad falsificaciones de Kujau.

La falsificación prolífica de Kujau permitió resolver el misterio de cómo los expertos en escritura a mano de Stern habían sido engañados. Cuando se comparó la escritura a mano en los diarios con la escritura de las cartas de Hitler, resultó obvio que eran idénticas, debido a que las cartas que habían utilizado para la comparación resultaron ser falsificaciones anteriores de Kujau, por lo que no eran en realidad cartas escritas por Hitler.

Kujau, Heidemann y la esposa de Kujau, Edith, fueron procesados criminalmente. Kujau expresó en su defensa que Heidemann estaba completamente consciente de que los documentos eran falsos, pero que de todos modos los compró pagando 1 millón de marcos. Heidemann afirmó que no sabía que eran falsos, pero admitió que había considerado la posibilidad de algunas discrepancias históricas. Kujau y Heidemann fueron condenados a cuatro años y medio de prisión y Edith recibió una sentencia de ocho meses. El juez declaró que, si bien sólo había tres acusados, la empresa editorial de Stern debió ser el cuarto. Stern dijo que había "actuado con tal ingenuidad y negligencia que era prácticamente un cómplice en el fraude."
David Irving

Nunca se supo lo sucedido a la mayor parte del dinero pagado por Stern. Según Kujau, Heidemann se apropió de la mayoría de los pagos realizados por Stern antes de pagarle a él. Es evidente que tanto Kajau como Heidemann mejoraron su estilo de vida sustancialmente a consecuencia del fraude. La mayor parte del dinero nunca llegó de nuevo en manos de Stern.

¿Pudo realmente Stern evitar la pérdida de millones de dólares?; ¿Pudo evitar el daño de su reputación internacional? Parece claro en retrospectiva que la editorial pudo haber encontrado la verdad si hubiera sometido a los diarios a una pocas pruebas científicas. El examen de los libros demostró que contenían blanqueadores y químicos fabricados de la década de 1950 en adelante. Las pruebas químicas revelaron que la tinta era moderna y sólo recientemente aplicada al papel.

Una lectura cuidadosa del texto también reveló inexactitudes históricas que debieron levantar sospechas. Gran parte del material creado por Kujau fue plagiado, a su vez, de un libro titulado “Discursos de Hitler y Proclamas” escritos por Max Domarus. Esto también debió haber planteado una bandera roja para cualquier persona que tratara de autenticar los diarios.

Según el Juez del caso, los propietarios y editores de Der Stern eran tan culpables como Kujau y Heidemann, por razón de su ciega creencia en que habrían de publicar al mundo la historia de los diarios de Hitler, en evidente ventaja sobre los demás medios, y con el propósito de hacer una fortuna en el proceso.

Para conocer más/Fuentes:


The Hitler Diaries, a Notorious Case of Forgery, The Crime Library,(http://crimelibrary.com/criminal_mind/scams/hitler_diaries/index.htm), 2005.